Bueno, pues aquí vuelvo con la segunda entrega de la historia que hice para el foro de caballeros del zodiaco. La estoi intentando adaptar, ya que en el foro se daban por supuesto cosas que aquí algunos no emprenderían sin explicación.
Un saludo y a disfrutar!!!
Poco después de llegar a las puertas del infierno, note una presencia de la cual emanaba un poder muy grande. Desde luego era mucho mas poderoso de lo que yo era. Me gire y vi a un caballero con una armadura gris.
- Quien eres? –Le dije tranquilamente
- Yo soy Dante, caballero de plata de la constelación de Cerbero.
- Que quieres de mi?
- De ti? –se puso a reír – aun nada. Por el momento lo que tienes que hacer es cruzar la puerta del inframundo. Cuando vuelvas es cuando debemos tener una charla.
- Porque iba a querer tener una charla contigo caballero? Cuando cruce esa puerta abre llegado a mi destino.
- Aun no eres lo suficientemente fuerte para ser quien tú crees que eres.
Dicho esto, antes que yo pudiera decir nada, el caballero de cerbero se esfumó y las puertas al infierno se abrieron. Como no me quedaba nada mas que hacer allí, decidí entrar y ver que me esperaba detrás. Al atravesar la puerta, entre en un túnel, húmedo, oscuro y por lo que parecía muy largo. Me puse a caminar y al poco comencé a encontrar huesos por el suelo. Parecían humanos y la mayoría estaban rotos y con marcas, las cuales daba la sensación que se hubiera echo con algo afilado y grande.
Anduve por la gruta un buen rato, y aunque no me encontré con nadie ni nada, la sensación de que alguien me observaba no cesaba. Por fin, llegue a lo que parecía el final del túnel. Abrí la gran puerta la cual hizo un ruido estridente que estuve seguro, se había escuchado por todo el camino que había recorrido.
Al salir me encontré en una llanura, extensa, oscura y baldía. Busque en el horizonte algo que me sirviera de referencia para guiarme hacia el lugar donde moraba mi señor. A lo lejos me pareció ver algún tipo de construcción, pero estaba francamente lejana. Me puse en camino. A mi paso me iba encontrando almas en pena que vagaban sin rumbo fijo, sufriendo e implorando para que acabaran con su eterna tortura.
A medida que me acercaba a mi destino se iba distinguiendo lo que parecía ser un templo en lo alto de una montaña. Un poco más adelante vi una figura que venía hacia mí, se me acercaba y cada vez era más grande, a pesar de estar aun algo lejana parecía más alta y ancha que yo. Cuando estuvo justo enfrente de mí me miro desde arriba.
- Que crees que estás haciendo aquí mosquito? Como has llegado al reino del Hades?
- Aparta de mi camino saco de músculos, Hades me ha llamado y voy a ir a encontrarlo, no me obligues a pasar por encima de ti - Dije con firmeza.
- Como has dicho? Como osas?” Dijo el enorme espectro.
Sin mediar palabra le golpee en el estomago y cayó al suelo con un gran estruendo sangrando por la boca...
- Uggggh! Como te atreves? dijo aturdido.
En ese momento yo tenía la determinación de acabar con el si era de menester, pero de repente una presencia apareció entre los dos, era una mujer bellísima, con un vestido negro largo al igual que su cabello…
- Basta, los dos!
El espectro del escarabajo mortal se arrodillo delante de ella
- Mi señora Pandora, este mortal ha entrado en el reino, un reino que les está prohibido si no han muerto antes- Pandora lo miró y le dijo
- Olvidas que tu también fuiste mortal y entraste aquí para conseguir unirte al ejercito de nuestro dios? - Pandora se dirigió ahora hacia mi - Xaos, nuestro señor Hades te espera, pero antes deberás hacer otra cosa. Tienes que conseguir la bendición del Bennu, por lo cual deberás volver al lugar de donde provienes y volver cuando hayas sido bendecido.
Yo mire sorprendido a la mujer
- Pero Hades me dijo que viniera aquí a reunirme con él, debo cumplir mi destino.
- Hades dijo que vinieras aquí, pero aun te queda por superar esta última prueba, no todo el mundo puede atravesar las puertas del inframundo, tú has demostrado tener la fuerza y el coraje para hacerlo, esa fue tu primera prueba, ahora tu camino como mortal llega a su fin”
Mi cuerpo comenzó a flotar de nuevo.
- Ve caballero y no vuelvas hasta que el Bennu te haya bendecido.
Me volví a transportar, de repente estaba en la puerta de lo que había sido mi hogar, el lugar estaba abandonado, nadie había vivido allí desde que mataron a mis padres.
Entre en la casa, los recuerdos de una vida en familia venían a mi mente, mi padre leyendo complicados libros de egiptología, mi madre haciendo la cena entre libretas con apuntes, y yo observándolos con ingenuidad. Avancé mas por la casa hasta llegar al estudio de mis padres, busque entre libros y papeles algo que me pudiera llevar al lugar donde mis padres encontraron el corazón del Bennu. Unas rato después encontré un cuaderno donde tenían apuntado el lugar donde se supone estaba el templo. Gracias al mapa que había en el cuaderno me pude poner en camino hacia el lugar, el cual estaba en medio del desierto.
Guiándome por las estrellas y el mapa tal y como me había enseñado mi padre tiempo atrás corrí todo lo que pude hacia el templo. Hay que decir que debido a mi entrenamiento y a fuerzas inexplicables que cada vez crecían más, corría más rápido que el propio viento. En pocas horas llegué a unas ruinas las cuales estaban parcialmente cubiertas por la arena, aquel lugar estaba perdido en medio de la nada, es extraño que mis padres lo lograran encontrar.
Busque una entrada al templo y al final encontré una puerta detrás de una gran losa de piedra la cual moví sin la mayor complicación. Entre dentro del templo, y me dirigí por varias galerías hacia lo que yo creía que podía ser el centro del lugar. Llegue ante una gran puerta de piedra la cual estaba medio abierta, entre y ante mi había un gran altar coronado por una gran estatua del pájaro legendario. En su pecho había un hueco, en el cual supuse evidentemente que era para albergar la piedra que yo llevaba al cuello.
Quite la piedra del engarce y la puse en su lugar de la estatua, lo que paso a continuación es algo confuso. La estatua brilló, me sentí arder y la imagen de un pájaro de fuego me atravesó incinerándome en el acto. Poco después desperté dentro de un montón de ceniza, al levantarme note que ya no me sentía como antes, era como si viera lo que ocurría desde otro plano que no era el físico, era algo difícil de describir. Cuando deje de estar aturdido, salí del templo.
- Pandora, mi señora, ya he conseguido lo que queríais, el Bennu ha penetrado completamente en mi!!!.
La fuerza que una y otra vez me había transportado de un lugar a otro volvió a actuar, un segundo después aparecí muy cerca de las puertas del Inframundo. Apunto para volver a cruzarlas y unirme definitivamente al ejército del señor de la muerte.
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